Un poco sobre mí

Mi nombre es Gisela Durán Molina.
 
Como Psicóloga General Sanitaria, me enfoco en acompañar a las personas des de una perspectiva integradora y humana, guiándolas en un viaje de autoconocimiento y crecimiento personal.
 
En mi práctica, empleo la psicoterapia transpersonal, la meditación y el mindfulness; herramientas que facilitan el trabajo de la gestión de emociones, la integración de experiencias traumáticas, la mejora de las relaciones interpersonales, así como el fortalecimiento de la autoestima.

La forma en que nos miramos internamente, nuestra perspectiva sobre lo que sentimos y pensamos de nosotros, de los demás y del mundo, toma como modelo la manera en que fuimos mirados en nuestra infancia y en cómo se construyeron nuestras primeras relaciones. Observar nuestros aprendizajes y trabajar en ellos nos permitirá construir un camino hacía una mejor calidad de vida.

Me describo como una persona cercana, comunicativa, comprometida, empática y comprensiva. Mi objetivo es crear un espacio en el que cultivar una mirada presente y compasiva que permita tomar acciones encaminadas a mejorar el bienestar emocional de la persona a la que acompaño, tejiendo juntos una narrativa de crecimiento personal y autocuidado.

La Teoría del Apego

«Cuando se construye un vínculo afectivo que proporciona seguridad, también se construyen las bases de la capacidad de resiliencia», Marta Sadurní (2011)

En Karuna entendemos la psicoterapia como un proceso vincular profundo, donde la relación entre psicóloga y paciente es el núcleo desde el cual es posible reparar, sostener y crecer. Trabajar desde la teoría del apego significa reconocer que el vínculo terapéutico es el espacio donde se vuelve a aprender a confiar, a sentirse segura, vista y digna de afecto.

El origen: nuestras primeras relaciones
John Bowlby, creador de la teoría del apego, mostró que todas las personas somos moldeadas por las relaciones tempranas que establecemos con nuestras figuras cuidadoras.
A través de sus respuestas a nuestras necesidades (de atención, protección y amor) vamos construyendo una imagen interna de nosotras mismas y de los demás: si el mundo es seguro, si merecemos afecto, si podemos confiar o si debemos estar en alerta.

Cuando las figuras de referencia responden con presencia, sensibilidad y amor, el niño o la niña interioriza sensaciones de seguridad, placer y confianza. Pero cuando las respuestas son imprevisibles, negligentes o dolorosas, lo que se integra es miedo, tristeza o ansiedad, creando patrones de relación basados en la desconfianza, el miedo al abandono o la evitación emocional.

Así aprendemos, sin darnos cuenta, cómo amar, cómo pedir ayuda, cómo protegernos y cómo vincularnos. Y estas formas de relación tienden a repetirse a lo largo de la vida: con amistades, parejas, figuras de autoridad e incluso con nosotras mismas.

La mirada compasiva: entender sin culpar
En Karuna, esta teoría no se utiliza para juzgar, sino para comprender con compasión.
Las figuras cuidadoras también fueron niñas y niños con sus propias carencias afectivas.
Por eso, antes que buscar culpables, lo que proponemos es reconocer las historias que nos han moldeado y crear un espacio terapéutico donde esas heridas puedan ser acogidas y reparadas.

El vínculo terapéutico: el nuevo mapa de seguridad
Trabajar desde la teoría del apego significa situar el vínculo entre terapeuta y paciente en el centro del proceso.
A través de una presencia estable, coherente y segura, la psicóloga se convierte en una figura de regulación que ofrece un modelo de apego seguro: alguien que no juzga, que acoge, que sostiene el dolor y que ayuda a encontrar una nueva forma de relacionarse con una misma y con el mundo.

A medida que este vínculo se consolida, el sistema nervioso se calma, la confianza se expande y el cambio se vuelve posible.
La persona comienza a experimentar que puede ser vista, amada y aceptada tal como es, y desde ahí se construyen nuevas maneras de amar y de cuidarse.

Los principales estilos de apego

Apego seguro:
La persona ha crecido con figuras disponibles, sensibles y coherentes. Tiene confianza para explorar, mostrarse vulnerable y establecer relaciones sanas y equilibradas.

Apego ansioso-preocupado:
El contacto afectivo ha sido intermitente o imprevisible. Se desarrolla miedo a la pérdida, inseguridad y una necesidad constante de confirmación.

Apego evitativo
La cercanía o la vulnerabilidad se han asociado al rechazo o la crítica. La persona tiende a protegerse evitando la dependencia, el conflicto o la expresión emocional.

Apego desorganizado:
Surge cuando la figura protectora también es fuente de miedo o maltrato. Esto genera respuestas contradictorias: necesidad y rechazo, afecto y agresión.

En Karuna nuestro propósito es recrear la experiencia de un vínculo seguro: estable, cálido, coherente y respetuoso.
Desde este espacio, acompañamos la reparación de los patrones de apego inseguros, ayudando a comprender cómo se han formado y a desarrollar una nueva manera de relacionarte contigo misma y con los demás.

Porque solo cuando nos sentimos seguras podemos abrirnos al cambio, al amor y a la vida.