Vivimos en una sociedad de la inmediatez. Todo debe ser rápido, eficaz y visible. La incomodidad, el malestar y el dolor se han convertido en enemigos de los que queremos huir o deshacernos lo antes posible. No queremos sufrir, queremos estar bien.
Pero la verdad es que todas las emociones son saludables. Cada una nos habla de necesidades diferentes y nos guía hacia aquello que necesitamos cuidar o transformar. El problema es que vivimos en un entorno que no cuida de nuestra salud mental. Y aunque sea triste decirlo, es así.
Por eso, cuando llegamos a terapia, muchas veces lo hacemos con el deseo (y la urgencia) de eliminar el sufrimiento, el dolor y las conductas que no nos gustan. Pero es importante recordar que esas conductas, aunque ahora nos dañen, en algún momento nos ayudaron a sobrevivir o a protegernos. Y por eso no se pueden cambiar de un día para otro.
Esa prisa, a menudo, nos lleva a querer “ir rápido”, a buscar resultados inmediatos, y eso puede ser peligroso. Si tocamos temas que aún no podemos sostener, corremos el riesgo de desregularnos más y sentirnos peor.
Un buen proceso psicoterapéutico cuida de ti
En Karuna entendemos la psicoterapia como un proceso respetuoso y seguro. No se trata solo de abordar el dolor, sino de hacerlo en el momento adecuado y con los recursos suficientes para poder sostener lo que aparece.
Por eso, todas las psicoterapias comienzan con una fase de regulación emocional. Esta fase inicial es esencial, y su duración varía mucho según la persona:
- Si llegas con un malestar significativo y pocas herramientas de regulación, esta etapa será más larga.
- Si ya cuentas con algunos recursos, puede ser más breve.
El objetivo de esta primera fase es que aprendas a calmarte, a sostenerte y a confiar en ti misma. Poco a poco, vas descubriendo cómo reconocer tus emociones, anticiparte a tus necesidades y acompañarte con más compasión y serenidad.
Solo desde ahí podemos empezar a abrir espacios más profundos sin dañarnos.
La psicoterapia no busca eliminar el dolor, sino transformar la relación contigo misma
El dolor forma parte de la vida. Habrá momentos difíciles, pérdidas, retos o cambios que no podemos evitar. Pero sí podemos aprender a relacionarnos con el sufrimiento de una manera más sana, segura y compasiva.
La psicoterapia no debería tener como objetivo dejar de sufrir, sino construir una relación más amorosa con tu cuerpo, tus emociones y tu historia. Eso es lo que te permite, con el tiempo, vivir con más equilibrio, sentido y salud mental.
Para que un proceso psicoterapéutico sea sano y transformador, es importante que…
- Los objetivos sean realistas y estén alineados con tu bienestar, avanzando hacia una regulación cada vez más estable.
- Te centres en ti misma, en conocerte, calmarte, protegerte y cuidarte.
- Te comprometas activamente, asumiendo un rol responsable y valiente en tu proceso.
- Tomes acciones constantes y realistas, aunque impliquen cierta incomodidad (una incomodidad que puedas sostener, no que te desborde).
- Sientas un vínculo seguro con tu psicóloga: que te sientas vista, escuchada, comprendida y acompañada.
Si eso no ocurre, es importante poder hablarlo con tu terapeuta. Y si, a pesar de hacerlo, no hay cambios, lo más saludable puede ser finalizar el proceso y buscar una profesional con la que puedas sentirte segura. El vínculo es una parte esencial de la terapia, y es responsabilidad de la psicóloga crear un espacio donde puedas confiar.
Los primeros pasos de un proceso saludable
Es normal que en las primeras sesiones no haya grandes cambios externos, pero sí debería notarse algo fundamental:
- Sentirte segura con tu psicóloga.
- Entender hacia dónde vais y con qué objetivos.
- Percibir pequeños cambios internos: más claridad, más calma, más confianza en ti misma.
Cuando esta base se consolida, podemos empezar a trabajar más en profundidad. Entonces sí: podemos mirar el dolor, los miedos y las heridas, pero desde un lugar más sano, regulado y compasivo. Y ahí es donde empieza la verdadera transformación.
La mirada de Karuna
En Karuna trabajamos desde el Modelo de Psicoterapia Integradora Compasiva (MPIC), creado por mí, la directora, Cristina Barrabés. Un modelo que entiende la psicoterapia como un camino que comienza siempre por la regulación y la seguridad, continúa con la conexión con aquello realmente importante para ti y la acción compasiva, y culmina con la integración profunda de nuestras partes internas. Las supervisiones del equipo Karuna siempre se hacen desde este Modelo.
Por eso creemos que comenzar poco a poco no es ir más despacio, sino hacerlo con más consciencia, cuidado y respeto por tu propio proceso de sanación.
✨En Karuna creemos que la psicoterapia es un camino de crecimiento y amor propio. No se trata de ir rápido, sino de ir profundo. Con respeto, con paciencia y con la certeza de que, paso a paso, puedes construir una vida más plena y en paz contigo misma.